Victoria y su novio llegan a una casa de campo para prepararla antes de una fiesta. La inspección rutinaria del lugar va revelando algo que no debería estar ahí.
El primer cortometraje de horror de Nicolás Amelio-Ortiz, el mismo director que años después llevaría Virgen al Festival de Sitges. El encierro doméstico y la atmósfera que se va enrareciendo son constantes que perfeccionaría en sus trabajos siguientes.